miércoles, 12 de junio de 2013

Herida.

Herida, casi, de muerte; así es como estoy yo, así es como me siento.
Herida en mi yo más profundo, sin autoestima, con pensamientos negativos recurrentes; sola, hoy sí que me siento sola; hoy veo que no valgo nada, que no merezco nada ¿por qué si no iba a estar sola?
Mentiría  y perdería la perspectiva de la realidad si dijera que mi familia no está ahí; porque sí lo está; sin embargo, este carácter mío me impide abrir la boca y hablar y gritar... me permite únicamente llorar en silencio, llorar en mi soledad.
Qué triste es sentir que nadie te pregunta, que no importas, que no tienes un hombro en el que apoyarte, que no hay nadie que te tienda su mano; porque no te ven, porque no eres nada, porque pasas desapercibida... porque sólo recurren a ti cuando necesitan algo.
Estas sensaciones no me son extrañas, las recuerdo de momentos pasados, las  vivifico en el presente como si fuera entonces; pero no es entonces, porque hoy soy yo, sólo yo quien es cuestionada, menospreciada, infravalorada, humillada... simplemente por ser como soy.
Si yo sé que no soy la mejor en nada, sé que no soy una santa ni un ángel; que tengo lo mío (siempre lo he dicho, lo he reconocido y asumido) no tengo buen carácter, no soy la alegría de la huerta, no soy cariñosa ni cercana, no soy sociable ni agradable, ni risueña, ni muchísimas cosas más... Pero desde luego tampoco soy un demonio que va fastidiando la vida a los demás, no soy una mala persona que le hace la vida imposible a nadie; al menos, así lo creo y lo considero; aunque ya ni sé, tal vez también esté equivocada. No es mi costumbre mentir ni engañar, ni utilizar a nadie, ni aprovecharme ni ser desagradecida; no lo es. Precisamente por esto mismo, creo que no me merezco ser tratada de esta manera.
Me siento herida de muerte, herida en mi honor y la culpa es sólo mía por dejar que me afecten ciertas cosas, por no hablar, por débil, por tonta. Aunque a decir verdad, la culpa no es solamente mía, pero de eso, prefiero no hablar.
Algún día saldrá el sol para mí, o no.

jueves, 6 de junio de 2013

"LLORAR" de Oliverio Girondo.

Llorar a lágrima viva
 
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Ocurre que...

Ocurre que hay días de esos en los que no puedes más.
Días en los que el vaso se va llenando gota a gota pero que no termina de desbordar ¿cuándo ocurrirá eso?
Ocurre que eres culpable de no parar esto, de no poner el problema en manos de quien pueda solucionarlo.
Culpable de estar atrapada en un laberinto y no buscar la salida. Ocurre que hay días en los que pierdes la perspectiva y te dejas atrapar en una tela de araña enmarañada, en la que la araña, para colmo está ciega.
Hay días en los que te lamentas de ser como eres, en los que sientes que has perdido las riendas de tu vida; por varias cosas: por discreción, por educación y por querer ayudar a quien no se quiere dejar ayudar.
Hoy dudo de que la vida sea para los valientes, es mejor ser cobarde y buscar refugio en cualquier cabaña.
Ocurre que de pronto sientes que tu palabra, tu honor, tu honradez y tu credibilidad está continuamente cuestionada, puesta en duda, despreciada; cuando ocurre esto, entonces ya no tienes nada. Sin embargo, la culpa es mía; la culpa es mía porque dejo que me afecte la opinión de alguien que no tiene ni criterio ni objetividad ni equilibrio mental en absoluto.
¿Cuándo, cómo va a terminar este episodio?

martes, 4 de junio de 2013

Simple facts (O de un alma herida)

Fui a buscar mi alma
estaba metida en una oscura madriguera
lamiendo sus heridas
como cualquier alimaña.
Quise llevarla a urgencias
pero me gruñó al acercarme
y me enseñó los dientes con ferocidad.
Le dije palabras tranquilas
que no consiguieron nada.
Ya no se fiaba de mí.

Sigo siendo aquella niña
que pensaba que debajo de su cama
los terroristas colocaron una bomba,
o la que creía que un Tirannosaurio Rex
aparecería en su terraza
para comerse a la familia entera.

Jugué a ser adulta como todos
y perdí la partida.
Si tuviera que definirme diría
que soy los cuatrocientos golpes
que me han deshecho irreversible.

Soy el preso condenado a muerte
que no quiere la visita de su madre
porque fue quién no la educó
para evitar el cadalso.

Demasiados fantasmas he acumulado desde 1989.
Y a veces me alcanzan en plena maratón
y no sé qué cara ponerles
porque no son bien recibidos nunca.

La música me acompaña cuando no llevo los cascos
porque es la banda sonora que va haciendo
mi vida un poco más tangible.
Los viajes me hacen rebobinar las cintas
del paiasaje, pero no me gusta que mi casa
ya no lo sea, mientras que considero sweet home
al que no debería serlo, y por eso, recurro
a la decoración.

Al final es mejor no seguir acumulando trastos
para facilitar el traslado cuando llega la mudanza,
aún no he logrado aplicarlo al alma.


http://worlderlenmeyer.blogspot.com.es/2013/06/simple-facts.html