martes, 16 de octubre de 2012

¡Ay! esa gente.

          Precisamente hoy, que desde que me he levantado tengo la sonrisa pintada en la cara; bueno, a decir verdad ya me dormí con ella, voy a escribir de esa gente, sí, de esa gente que no me gusta. Es el día, hoy que me encuentro con mi autoestima equilibrada, hoy que los bonitos recuerdos revolotean en mi mente, hoy que un anónimo quiere regalarme unos zapatos... ¡Qué día si no!
          Seguramente esta entrada continúe en otro momento, me apuesto unos zapatos a que habrá una segunda parte con un estado de ánimo totalmente diferente, así soy yo, predecible y distímica y/o viceversa.
          No lo demoro más, allá voy:

  • No me gusta la gente que habla mucho, que no guarda un secreto ni consigo mismo.
  • No me gusta la gente rígida, encasillada.
  • No me gusta la gente que te responde cuando preguntas ¿Qué tal?
  • No me gusta la gente que no tiene perspectiva.
  • No me gusta la gente incongruente.
  • No me gusta la gente que no tiene contradicciones.
  • No me gusta la gente que sonríe todo el tiempo.
  • No me gustan los mártires y los lloricas.
  • No me gusta la gente que no llora.
  • A veces, muchas veces, no me gusto yo.

  • No me gusta la gente que no se implica.
  • No me gusta la gente que no se emociona.
  • No me gusta la gente que no se enfada.
  • No me gusta la gente que no sonríe.
  • No me gusta la gente que no es valiente.
  • No me gusta la gente que no sabe estar sola.
  • No me gusta la gente que utiliza a otra gente.
  • No me gustan los acomplejados.
  • No me gustan los agresivos e irrespetuosos.
  • En ocasiones, no me gusto yo.



No hay comentarios: