martes, 22 de enero de 2013

Espíritu volador.


Los restos de un amor flotando en agua estancada
la mente entendiendo la soledad porque el alma partió,
aquel espíritu que da mil vueltas y se enreda temeroso
en el jardín por un instante...
la aguja penetra
el ruido se aleja
volver a sentirse la diosa de Avalón con aquel poder
de envolver la neblina con la mano y hacerla desaparecer
comenzar a llenar el espacio
llorar amarguras de alguna cosa olvidada
y el espíritu que sigue volando, buscando y
jugando ajedrez con el destino,
el duende de la botella señalando el camino
y el cuerpo tambaleante aprovecha el caos colectivo
para escuchar una guitarra celestial
que ahogue esos gritos del alma y la acaricie.

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